Londres, 1º de Septiembre, otro verano había pasado y era el
primer día de clases. Un grupo de gente se amontonaba en los alrededores del
instituto City of London Mixed School esperando a que las puertas del establecimiento
se abrieran para así comenzar un nuevo año exhaustivo lleno de exámenes
necesarios de ser aprobados para no tener que asistir a la estúpida escuela de
verano. Era muy extraño que aquello sucediera en el sistema escolar británico,
pero siempre están los holgazanes.
Por supuesto que esto no le pasaba a los populares, ellos
siempre tenían algún beneficio que los hacía ganar calificaciones extra para
aprobar cada asignatura, o al menos eso creía la mayoría. Sin embargo, nadie
tenía más oportunidades que los demás, y aunque los populares normalmente son
envidiados, en el instituto City of London Mixed School sucedía algo muy
diferente. Allí esos grupos eran adorados por todos ya que no eran los típicos
populares que siempre muestran en las películas para adolescentes, esas en las
que dicen que son parecidas a tu vida pero no se parecen en lo más mínimo.
Populares. En aquella escuela existían dos grupos
principales: uno de chicas y otro de chicos. Eran atractivos, inteligentes,
atletas, eran todo lo que un popular debe ser, pero la diferencia con el resto
de la especie era que ellos jamás intentaron serlo, ni siquiera entendían cómo
habían llegado a tener tal “título”, no gozaban de ningún beneficio en
particular y su vida fuera de la escuela era como la de cualquier otro
estudiante. Sin embargo no podían evitar que cada vez que llegaban al instituto
la gente se arremolinara a su alrededor, y más aquel primer día cuando
escucharon varias voces preguntándoles qué tal su verano.
-Detesto que hagan eso –dijo Lucy Gray cuando pudieron
liberarse del gentío.
-Por favor Lucy, sólo están siendo amables –le contestó
Annie Woods, una de sus mejores amigas.
-Que lo hagan un par de personas aisladas te lo acepto,
¿pero una horda de estudiantes? Claro, amables…
-Deja de ser tan amargada por el asunto –le replicó Annie
con una leve risa.
-No soy amargada, sólo quisiera que entendieran que no somos
diferentes a ellos.
Ambas amigas, que habían llegado antes que el resto del
grupo, se dirigieron hacia las puertas de ingreso del instituto y se
dispusieron a esperar a sus amigas.
En eso había llegado parte del grupo de los chicos
populares: Harry Styles presumía su rizada cabellera ante las chicas que no
habían podido admirarlo durante todo el verano, Zayn Malik caminaba inmerso en
su propio mundo con los auriculares de su reproductor de música en los oídos, y
Niall Horan saludaba a todo aquel que se le acercaba. Cuando por fin se
liberaron de la euforia, se dirigieron hacia donde estaban Lucy y Annie.
-¿Qué tal, chicas? –saludó Niall.
-¿Qué hay, Horan? –le devolvió el saludo Lucy, quien tenía
por costumbre llamar a los demás por su apellido, menos a sus amigas.
-Hola –dijo tímidamente Annie con una sonrisa casi
imperceptible.
-¿Qué tal el verano? –preguntó Harry casi risueño. Como
respuesta recibió un gruñido de parte de Lucy- ¿Qué le sucede? –dijo
dirigiéndose a Annie.
-Es sólo que es la milésima vez que le hacen esa pregunta
–respondió divertida.
Fue entonces cuando percibieron que se volvía a armar un
bullicio de gente. Resultaba que había llegado a la escuela la chica más bonita
del instituto (según el resto del alumnado masculino): Dulcie Rickford. Como
era de esperarse, estaba más rodeada de chicos que de chicas, pero ella les
dedicaba una sonrisa a todos por igual.
-¡Hola chicos! –dijo saludando a lo lejos a sus amigos.
Se abrió paso entre la gente y fue corriendo con sus zapatos
nuevos hasta la entrada. Saludó a todos con un beso en la mejilla.
-¿Hace mucho que están esperando?
-Sólo un par de minutos –dijo por fin Zayn, casi al
instante.
-Me pregunto por qué se tardan tanto –quiso saber Lucy.
-¿Tanta prisa tienes por comenzar a estudiar? –rió Niall.
-No es eso, es que me incomoda tener la mirada de todos
pegada a nosotros.
Y efectivamente así era. Al parecer cada estudiante que se
encontraba allí había dejado de lado su propio verano como tema de conversación
con sus amigos para comenzar a especular sobre el grupo de populares que no
hacía nada más que esperar al resto de los suyos y que por fin abrieran las
puertas. No pasó mucho tiempo cuando casi al mismo tiempo llegaron Liam Payne y
France Archer. Dos de los más inteligentes del instituto, si no es que ya eran
los más brillantes. ¿Quién habría adivinado que hasta los nerds pudieran ser
populares?
-Hola chicos, ¿qué tal? –saludaba France tranquilamente al
pasar mientras sostenía su morral por la correa.
-Me pregunto si algún día dejará de ser tan tímida –comentó
Dulcie a lo lejos.
Cuando France dejó atrás el gentío y se juntó con el resto
del grupo, pudo oír cómo a sus espaldas se escuchaba un coro de suspiros. Liam
Payne dedicaba una sonrisa a la enorme masa de chicas que lo rodeaban, y aunque
Harry fuera el galán innato del instituto, el encanto natural de Liam era
irresistible para todo el alumnado femenino. Bueno… podemos restar a Lucy.
-Deja de quitarme a mis chicas, Liam –le reprochó Harry con
falso enfado.
-Nadie podría hacerlo Harry, enserio –respondió divertido.
-Créeme, he recibido una ola de calor a mis espaldas por los
suspiros que han soltado todas esas chicas –se rió France que cuando estaba con
los suyos perdía todo rastro de timidez- Y eso que ya estaba a unos cuantos
metros.
-Ya dejen de exagerar ustedes dos –los calló Liam.
-¿Qué hay, Payne? –saludó Lucy, extendiéndole la mano
derecha para chocarla contra la de Liam.
-¿Este año volveremos a llevar al City of London Mixed
School a la cima?
-Por supuesto, no tengas ninguna duda.
Liam y Lucy eran dos atletas natos, por eso se llevaban tan
bien ya que compartían su pasión por el deporte. Ambos eran los capitanes de
los equipos de Voleyball del instituto y desde que lo eran, el City of London
Mixed School se había llevado todos los trofeos de oro.
-Ya dejen de presumir –los cortó Niall.
-¿Tienen idea de dónde está Louis? –quiso saber Zayn y apagó
su reproductor- La última vez que nos vimos se llevó mi celular por error y
desde entonces no me lo ha devuelto.
-No te sorprendas si lo vendió para luego comprarse un par
de dulces –rió Harry.
-¡Oye! Me costó más que el precio de un par de dulces. Lo
mataré si no me lo regresa.
-Yo creo en la teoría de Styles –dejó en claro Lucy que
difícilmente aguantaba la actitud bromista de Louis. Apenas terminó de decirlo
escucharon como un grupo de personas estallaban en risas y supieron que él
había llegado. Lucy puso los ojos en blanco.
-Ya basta Lucy –Dulcie le dio un codazo en el brazo. En
respuesta su amiga sólo elevó las manos en señal de que no haría ni diría nada.
-¿Qué tal ha estado el mejor grupo de amigos del mundo?
–Louis se abalanzó sobre el grupo casi gritando la pregunta.
-¿Dónde está mi celular? –le espetó Zayn.
-Oh cierto, lo vendí para comprar un par de dulces.
-Te lo dije –le recordó Harry. Al instante Zayn se dispuso a
volver a prender su reproductor de música y encerrarse en su mundo una vez más.
-Es broma –rió Louis- aquí tienes –y le extendió el aparato-
Siento habérmelo llevado.
-La próxima vez podrías alcanzármelo –le reprochó.
-Tú tampoco fuiste a buscarlo –se miraron seriamente por
unos segundos y luego se echaron a reír, para finalmente saludarse con un
apretón de manos.
Pasaron un par de minutos más y por fin abrieron las puertas
del instituto. El grupo de los populares ingresaron y el resto del alumnado
hizo lo mismo. Fue una verdadera carrera laberíntica para que cada uno de los
estudiantes encontrara su casillero ya que todos los años les cambiaban el
número debido a su cambio de curso. Este año por fin le tocaba a los populares
el sector de los del último curso.
-Siempre quise saber qué se sentiría estar en un sector del
último curso –dijo Dulcie emocionada mientras abría su casillero.
-Dulcie, pasamos por este sector todos los días para ir a
clases –le recordó Lucy.
-Lo sé, pero jamás hemos sido parte de él. Me siento
importante –terminó de guardar los libros que no utilizaría por el momento y
cerró el casillero.
-Me pregunto por qué Madeleine aún no ha llegado –se
preguntó France mientras organizaba el suyo- Siempre es una de las primeras en
llegar.
-Se habrá quedado dormida, siempre le pasa el primer día
–dijo Annie.
Más allá, los chicos también se organizaban.
-Me pregunto si este año la escuela volverá a participar en
el Concurso Nacional de Poesía –inquiría Niall.
-¿Cuándo fue la última vez que participaron? –preguntó Liam
que ya había organizado sus libros y ahora estaba apoyado sobre su casillero.
-Hace como tres años –le respondió- No entiendo cómo el
poema de France no ganó, era realmente bueno.
-¿Y qué hay del tuyo?
-Oh el mío desde el principio fue descalificado. Me distraje
y olvidé conjugar un verbo obligatorio. Me sentí un idiota cuando me di cuenta.
-Descuida, si vuelven a participar estoy seguro de que
alguno de los dos ganará –dijo Liam, siempre tan positivo.
-¿Tienen idea de si desde hoy podemos inscribirnos en los
clubes de la escuela? –quiso saber Zayn.
-Creo que he visto un par de planillas de inscripción –le
respondió Louis- ¿Qué? ¿Estás ansioso por volver a compartir otro año con tu
amor platónico?
-Mira quién lo dice –se burló su amigo con una sonrisa.
-Ok, me tienes –y también le devolvió una sonrisa.
Mientras tanto, el grupo de amigas se seguía preguntando
dónde rayos estaba Madeleine Lennon, ya que era casi la hora de entrar a clases
y ella no se había ni asomado a los alrededores del instituto. Y no, no es
pariente de John Lennon.
Sin embargo, cuando empezaron a pensar que a su amiga la
había raptado un grupo de alienígenas (por lo que creían posible en la vida de
Madeleine, podía pasar) escucharon unos pasos acompasados por el ritmo de
alguna canción acercarse por uno de los pasillos y como ese tipo bailando al
comienzo del video de Party Rock Anthem de LMFAO apareció Madeleine detrás de
una pared. Al ver a sus amigas dejó de bailar y corrió hacia ellas.
-¡Chicas! –gritó- ¡Las extrañé tanto! –abrazó a cada una de
ellas y al llegar a Lucy esta le dijo:
-Mad, nos hemos visto ayer… y prácticamente todo el verano.
-Lo sé, pero han sido las 24 horas más largas de mi vida.
¡No puedo creer que ya estemos en último curso!
-No es nada del otro mundo –le dijo su amiga liberándose del
abrazo de boa constrictora de Madeleine.
-¿Cómo está mi bailarina favorita? –preguntó Louis
acercándose a saludar a la recién llegada.
-Oye, hieres mis sentimientos –dijo Liam detrás de Louis.
Tanto él como Madeleine pertenecían al club de Danza debido a sus grandes
habilidades como bailarines.
-No te preocupes Liam –le dijo Madeleine dándole una palmada
en el hombro- prometo no opacarte este año.
-Ya nos arreglaremos tú y yo en la pista.
El resto de los chicos se acercaron y mantuvieron una
animada charla hasta que por fin sonó el timbre del comienzo de clases y todos
entraron a sus respectivos salones.
-Esperemos a que Tomlinson elija asiento primero y luego
nosotras –le susurró Lucy a Madeleine- No quiero tener que soportarlo delante o
detrás de mí.
Lucy, Madeleine, Louis, Liam y Niall estaban en una misma
clase, designada con la letra B, y Annie, Dulcie, Zayn y Harry en otra, con la
letra D, por lo tanto tuvieron que separarse por una hora hasta volver a
reencontrarse.
-No seas así Gray –dijo Madeleine enfatizando su
apellido- Él no es tan malo como crees.
-No creo que sea malo, sino que es una verdadera molestia.
Aunque a Madeleine no le molestaba la presencia y el
carácter humorístico de Louis como a su amiga, accedió a hacer lo sugerido. Así
que esperaron a que Louis tomara asiento y luego ellas se dispusieron a
sentarse juntas en un lugar a la derecha, junto a la pared. A su lado y un
lugar más adelante estaban Niall y Liam. Detrás se hallaba un chico que por el
momento no tenía compañero. Su nombre era Josh Devine.
-¿Qué hay, Josh? –saludó Madeleine al darse vuelta para
acomodar su mochila.
-Hey Maddy –le devolvió el saludo con una sonrisa- Hola
Lucy.
-¿Cómo has estado Devine?
-Bien, más preparado que nunca para los torneos de este año.
No me privé de jugar algunos partidos en el verano –apenas terminó de mencionar
aquello y Lucy recordó que Josh era parte del equipo masculino de Voleyball… al
igual que Louis.
<<Por favor, que
no se siente con él. Por favor, que no se siente con él>> Se repetía
Lucy dentro de su cabeza, pero su insistencia mental no sirvió de nada.
-¡Hey, Josh! –gritó Louis desde el otro lado del salón.
<<Maldición>>
Pensó Lucy.
-¡Louis! Ven, siéntate conmigo –dijo Josh. En un segundo su
compañero de equipo estuvo a su lado.
Madeleine miró a su amiga y estalló en carcajadas.
-¿Y a ti qué te sucede? –preguntó Louis al sentarse.
-Nada, nada –contestó Madeleine tratando de sofocar la risa-
Es sólo que estoy feliz por este nuevo año. ¡Será genial! ¿No te parece, Lucy?
–y esto último lo dijo dándole una palmada en el hombro a su compañera. Esta
solamente asintió con un leve movimiento de cabeza.
<<Si con
‘genial’ te refieres a tener que aguantar a un vozarrón de ridiculeces detrás
de nosotras>>, pensó y entonces entró el profesor.
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