Aquella primera hora fue de Biología, aunque consistió
mayormente en presentaciones y seguir hablando sobre el verano. Típica táctica
del profesor que usaba con sus nuevos alumnos para romper el hielo. Igualmente
lo primero que hizo fue comunicarles cuáles serían los días y los horarios que
tendrían la materia.
-¿Por qué necesitamos tantas horas de Biología? –se quejó
Louis por lo bajo cuando se dio cuenta de que tenían la materia cinco veces por
semana.
Nadie le contestó, así que no acotó nada más. Sólo anotaron
eso y luego de toda la charla antes mencionada salieron de la clase.
-El tipo es simpático –dijo Madeleine abriendo su casillero
y sacando las cosas para su siguiente clase- Pudo habernos bombardeado con
tarea desde hoy y sin embargo prefirió hacer la típica presentación. Ya me cae
bien.
-Es sólo el primer día –le recordó Lucy- Espera un par de
semanas y verás cómo deja de caerte bien.
Entonces aparecieron Dulcie, Annie y France.
-¿Y chicas? ¿Qué tal la primera hora? –quiso saber Annie.
-No fue gran cosa –respondió Mad.
-Hizo la presentación, ¿verdad? –adivinó France.
-Naturalmente.
-Tienen suerte –agregó Dulcie- A nosotros nos tocó Geografía
¡y la profesora es una verdadera arpía!
-Ya nos ha enviado un trabajo en grupo para dentro de dos
semanas –continuó France.
-Alguien lo pasó mal en vacaciones… -se burló Lucy.
-Y que lo digas –Annie estuvo de acuerdo.
Todas se dispusieron a dirigirse al patio interno del
instituto para comer o tomar algo en el receso, menos Lucy, que quería anotarse
en el Club de Teatro antes de que el cupo se llenara.
-Es el primer día Lucy, no se llenará tan rápido –dijo
Dulcie.
-Sólo quiero asegurarme –respondió- Además, si la planilla
de inscripción está desde el primer día es por algo. Enseguida vuelvo –y echó a
andar hacia la zona donde se hallaban las planillas.
Más allá, un atento Louis Tomlinson había oído la
conversación. Bueno, no hacía falta estar muy atento, sus casilleros estaban
muy cerca.
-Oigan chicos, los veo en un rato. Tengo algo que hacer
–dijo y echó a correr.
Por fin en la zona donde estaban las planillas, una
precavida Lucy evidenciaba que tenía razones para adelantarse a inscribirse:
había una larga fila detrás del tablero con las planillas de los diferentes
clubes que se organizaban en el City of London Mixed School. Alrededor de cinco
minutos después estuvo enfrente del tablero y tomando un bolígrafo se dispuso a
escribir su nombre. Claro que no contaba con una presencia extra.
-Con permiso –le dijo Louis poniéndose delante de ella y
escribió su nombre.
-¡Oye, idiota, fórmate! –gritó Lucy molesta.
-Tranquila, fue sólo un segundo –Louis se giró con una
sonrisa burlona.
Sólo para no discutir porque no valía la pena, Lucy se
dispuso a continuar con lo suyo, pero volvió a notar algo con lo que no
contaba.
-¿Tendré que aguantarte otro año más también aquí? –dijo
señalando la planilla del Club de Teatro.
-Me pregunto quién tendrá que soportar a quién… -a Louis le
divertía verla molesta.
-Eres un odioso –continuó la chica escribiendo su nombre
debajo del de él- Sólo quiero que sepas que este año no pienso protagonizar
ninguna obra contigo –guardó su bolígrafo y caminó con paso acelerado y molesto
hacia el patio. Louis sólo se dedicó a verla irse con una sonrisa de
satisfacción.
Lucy Gray y Louis Tomlinson eran los favoritos de la Sra. Evolkin , la profesora de
drama del Club de Teatro, ya que consideraba que ambos eran excelentes actores
y que entre ellos había una química especial para interpretar obras de romance
sobre el escenario. Por parte de Lucy se debía a una mezcla entre un gran
trabajo de tolerancia hacia su compañero y su pasión por la actuación. Por
parte de Louis se debía a que estaba enamorado de ella desde que pisó el
instituto en octavo grado luego de mudarse a Londres desde Doncaster.
Debido a esto, la Sra.
Evolkin año tras año y obra tras obra los elegía para los
papeles protagónicos. Ya habían pasado por Romeo y Julieta, Hamlet, la versión
teatral de Orgullo y Prejuicio y un sinfín de obras escritas por la misma
France Archer, que como pedido especial de la profesora a veces escribía obras
originales de su autoría para el Club de Teatro.
Durante años Louis trató de llamar la atención de Lucy y a
eso se debía su carácter bromista (e incluso molestoso) hacia ella, pero no
había logrado ningún resultado satisfactorio, por eso al descubrir que ella
compartía su misma pasión por la actuación no dudó ni un instante en
inscribirse en el Club. Claro que al lograr conseguir los papeles protagónicos
de obras románticas junto con Lucy suponía que en algún momento deberían
besarse, pero para su desgracia existía un viejo truco que usaban los actores
de televisión (y ahora también los de teatro) que consistía en una ilusión
óptica y que Lucy siempre exigía usar: uno debía posar los labios en la zona
que hay entre la nariz y el labio superior, y el otro en la zona entre el labio
inferior y el mentón, por lo cual nunca llegaron a besarse realmente.
Aún así, Louis era un chico que no se rendía fácilmente y
año tras año volvía a intentarlo. Se dijo que esta vez no fallaría y que por
fin conseguiría conquistar a Lucy Gray aún si tuviera que nadar mil metros
desnudo en un río congelado. Bueno, no creo que tanto…
-Díganme qué hice para merecer esto –les espetó Lucy a sus
amigas al llegar donde se encontraban.
-Bueno, para empezar, combinaste muy mal tu ropa –contestó
Dulcie con la mayor cautela que pudo.
-No tiene nada que ver con eso –replicó su amiga- Y por
cierto, estos son mis jeans favoritos, no te metas con ellos –soltó un suspiro
y continuó- Tomlinson volvió a inscribirse en el Club de Teatro.
Sus amigas resoplaron al unísono.
-¿Y por eso tanto alboroto? –dijo Madeleine mientras
masticaba un chicle.
-Deja de quejarte –le pseudo ordenó France- Déjalo en paz,
es un chico simpático.
-Con ustedes es simpático, pero a mí me atormenta.
-Quizás él sólo quiere ser más cercano a ti –trató de
adivinar Dulcie- Ni siquiera le das una oportunidad como amigo.
-¡Porque es un fastidio! –exasperada, Lucy se sentó en el
suelo con las piernas cruzadas delante de sus amigas, las cuales pusieron los
ojos en blanco ante la reacción de la chica.
-Bueno, olvídate de ello –Madeleine cambió de tema- Hoy se
me ocurrió una coreografía fantástica antes de venir a la escuela –continuó
emocionada.
-¿Por eso tardaste tanto en aparecer? –preguntó Annie-
Creíamos que te habían secuestrado o algo así –dijo bromeando exageradamente.
-La devolverían en menos de cinco segundos –rió Dulcie.
-Ja-ja, muy gracioso… -Mad les revolvió el cabello a ambas-
Simplemente sentí que debía concluirla en ese momento mientras estaba inspirada
y la verdad es que ha quedado genial.
-Enséñanosla –la animó France.
-El problema es que es un dúo de baile –les hizo saber.
-Llama a Payne –sugirió Lucy con una sonrisa pícara. Sabía
que su amiga sentía una atracción hacia Liam y siempre que podía la molestaba
con eso.
-Tú cállate o esparciré el rumor de que sales con Louis –la
amenazó Mad.
-Ok, me rindo –contestó Lucy al previo jaque mate de
Madeleine que veía venir si seguía con el asunto y más por temor a la horrible
idea que se le había ocurrido a su amiga.
-No es precisamente el caso actual –agregó Dulcie- Pero
ustedes parecen dos pequeñas hermanas de ocho años peleándose.
-Tú también cállate que sé de tus preferencias por ciertos
chicos con ascendencia pakistaní –remató Lucy aprovechándose de que conocía el
amor de su amiga hacia Zayn Malik.
-Olvídate de que te haga un make-over Lucy Gray –dijo esta y
se dedicó una breve mirada en su espejo.
El receso terminó y todos volvieron a entrar en sus
respectivas aulas. Aquel instituto no era igual que los demás, por lo tanto no
eran los alumnos los que cambiaban de salón según la materia, sino que eran los
profesores los que se dirigían a cada salón según sus horarios, por lo tanto
los alumnos no cambiaban de lugares y para pesar de Lucy, tendría que aguantar
a Louis Tomlinson detrás de ella todo el año.
-¿Tienes idea de cuándo comienzan las clases en el Club? –le
preguntó Louis a Lucy asomándose por su hombro derecho.
-Es el primer día, tonto, ¿cómo voy a saberlo? –contestó
ella.
-Creo que las actividades de los clubes comienzan la semana
que viene –comentó Josh.
-¡Perfecto! –exclamó Madeleine- Tengo una semana más para
perfeccionar mi coreografía.
-¿No dijiste que era un dúo? –le recordó su compañera.
-Tengo a mi perro.
-Pobre Beg, no lo tortures así.
Antes de que Madeleine pudiera reaccionar ante la broma de
Lucy, entró la profesora de Geografía. Todos advirtieron que tenía cara de
pocos amigos por lo que dejaron de hablar mucho antes de que llegara a su
escritorio.
Luego de una hora torturadora con aquella mujer tan
antipática, que por cierto les había enviado un trabajo para la semana
siguiente como les había ocurrido a Dulcie, Annie y France, seguía la clase de
Química de la cual se enteraron gracias a la profesora tenían dos horas aquel
día.
-¿A quién se le ocurre poner dos horas de Química un lunes?
–protestó Madeleine que detestaba la materia- Como si no tuviéramos suficiente
con dormirnos con las dos horas anteriores.
-Ya deja de quejarte –Lucy le dio un ligero golpecito en la
pierna con el dorso de la mano.
Pasaron aquella hora igual que la de Biología y luego sonó
el timbre del segundo receso. Madeleine casi tira a Lucy en su intento por
escapar de aquel salón.
Esta vez Lucy pasó el receso entero con sus amigas y
acordaron que al salir irían a tomar algo para celebrar que ya estaban en su
último año de secundaria.
-Hey, Lucy –llamó Liam mientras se acercaba- Oí que mañana
ya empiezan las clases de Educación Física. ¿Crees estar lista para las
pruebas?
-Pff… Mira a quién se lo preguntas –dijo Madeleine- Si Lucy
no está lista para una prueba física el resto de nosotros deberíamos
preocuparnos.
-Creo que sobreviviré –Lucy sonrió divertida.
El resto de los chicos populares llegó hasta ellos.
-Oigan –dijo Dulcie- con las chicas iremos a tomar algo cuando salgamos para festejar que por fin estamos en último curso.
¿Quieren venir?
Lucy, que se hallaba a su lado, le dio un codazo.
-¡Ouch! –la rubia la miró con el ceño fruncido.
-Claro, por qué no –respondió Zayn buscando la mirada de sus
amigos en busca de aprobación, la cual dieron al instante.
-Acabo de recordar que mi madre quería que la ayude con
algunas cosas en el ático –comenzó Lucy- Me temo que no podré ir –y fingió una
cara de pena.
-Estoy segura que tu madre no se enfadará si llegas un rato
después a ayudarla –repuso Annie, que tenía más que claro que lo dicho por su
amiga tenía que ver con la presencia de cierto chico en su plan.
-Además –agregó France- ¿no dijiste que tu madre volvería
tarde de trabajar hoy? –miró a su amiga y percibió una expresión de odio en su
mirada a lo que respondió con una risa por lo bajo.
-Anda Gray –la animó Harry pasando su brazo por los hombros
de Lucy- Has pasado suficiente tiempo con nosotros como para saber que no
mordemos.
-Aún no estoy segura de eso –respondió y luego soltó un
suspiro- Bien, iré. Pero tú –y señaló a la pelirroja- Me debes un frapuccino de
mocha con base de café.
Su amiga no respondió y en su lugar alargó su risa.
Sonó el timbre del final del receso y todos volvieron a
entrar a clases. La clase B tuvo Literatura en su última hora y la
D Inglés.
Al finalizar el día escolar cada uno, excepto Lucy y Louis,
fueron a inscribirse en sus respectivos clubes: Niall y France en el de Poesía;
Annie y Harry en el de Gastronomía; Liam y Madeleine en el de Danza; y Dulcie y
Zayn en el de Diseño.
-Les dije que por algo las planillas estaban desde el primer
día –los reprendió Lucy- Tienen suerte de que aún hubiera cupos.
De acuerdo, Lucy tenía razón y odiaban admitirlo, pero
habían sobrevivido a su primer día de clases en su último año en el instituto
City of London Mixed School y querían olvidarse de que al día siguiente
tendrían que volver, así que las chicas subieron al Fiat Punto Evo de Lucy, y
los chicos de dividieron en dos entre el Renault Duster de Harry y el Ford Fiesta Sedan de Louis.
Los chicos, como era su costumbre, y más entre Harry y
Louis, hacían pseudo carreras desde un semáforo a otro.
-Algún día saldrá alguien de la esquina y los estrellará
–decía Lucy observando la manera infantil e irresponsable de conducir de los
chicos.
-Y entonces tú llorarás por Louis –se burló Dulcie.
-Y tú lloraras por Malik.
-No negaste lo que dije sobre Louis.
-No negaste lo que dije sobre Malik.
-¡Deja de repetir lo que digo! –protestó la rubia.
Lucy sólo sonrió divertida.
-Lo ves, no eres tan diferente a Louis –observó Annie-
Acabas de hacer algo muy propio de él.
Lucy se detuvo en seco en un semáforo en rojo haciendo que
sus amigas se deslizaran hacia delante en sus asientos.
-No vuelvas a decir tal locura –dijo y continuó conduciendo
cuando el semáforo se puso en verde. Sus amigas sólo se echaron a reír.
-Relájate Lucy –Madeleine estaba en el asiento del
acompañante- No arruines esta mini salida con tu mal humor respecto a Louis.
-Me concentraré en el resto.
-Espero que eso tenga un límite –repuso Dulcie.
-Ay, por favor, como si fuera a mirar a alguno de ellos de
manera especial. Están locas.
Las cuatro amigas se miraron entre sí y levantaron los
hombros en señal de que no tenía caso discutir el tema en aquel momento.
En el siguiente semáforo, el Fiat Punto Evo de Lucy se
detuvo junto al Ford Fiesta Sedan de Louis del lado derecho. Ambos vehículos
iban con las ventanillas bajas y al girar la cabeza Lucy pudo distinguir cómo
Louis le guiñaba un ojo detrás de Liam.
Apenas vio la luz verde, la chica fue la primera en arrancar
dejando atrás al resto de los chicos.
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